martes, 27 de octubre de 2009

BARRANCO DE LA HOZ 1956


Y puestos a ver fotos bonitas, éstas son difíciles de superar. Primero, porque entonces, año 1956, casi no había cámaras de fotos en aquellos lares y luego, porque quien las hizo, era un profesional que había tenido varios premios. En esta de aquí, de arriba a abajo y de izquierda a derecha se pueden ver: Tía Victoria y tío Salvador, papá y mamá, tía Carmen y Tío Eusebio.Abajo: Primo Antonino , hermana Mila, hermana Pili, mi padrino, que me tiene en brazos, mi hermana Loli, mi hermana Conchi, mi prima y madrina Pilar (hija de la tía Carmen y del tío Eusebio) y la prima Rosario, hija de la tía Victoria y el tío Salvador.

Al primo Antonino, hermano de la prima Pilar, mi madrina, no llegué a tratarlo nunca, porque falleció un año después de una enfermedad "incurable" por aquél entonces y que hoy conocemos por el nombre de "diabetes". La vida es así de cruel. Creo que tenía 25 años.



MIS ANTEPASADOS






Si quiero contar un poco mi vida, tendré que empezar por hablar de mis antepasados. A mis abuelos no los conocí, pero he conseguido alguna fotíllo curiosa, como la de mi abuelo Pedro y sus cuatro hijos, Daniel (mi padre) y sus hermanas, de izquierda a derecha: Carmen, Victoria y Crescencia. De mi abuela Pilar, no tengo foto, pero sí de la abuela Cipriana, mujer de mi abuelo Julian, de quien no conservo foto alguna ni tampoco llegué a conocer. Tengo la suerte de tener un hijo "manitas", que a pesar de la mala calidad de la foto, me la arregló para que la podáis ver. Es la foto de color sepia. En ella se pueden ver a la abuela , sentada, rodeada por mi madre Dolores, la tía Perfecta, madre de la prima Antonia y la tía Rafaela. El muchacho que se ve, era como un hijo más. De hecho se crió con mi madre y fueron como hermanos hasta su muerte, a pesar de la distancia, pues él se fue a vivir a Barcelona cuando el hambre de la postguerra hizo que en Novella no se quedase nadie, excepto la tía Victoria, que era muy dura de pelar. El niño-hermano se llamaba Félix.

NOVELLA
















Mi hija Loli, la única seguidora por el momento de este blog e instigadora del mismo, se acaba de independizar. Por tanto, cualquier utilización incorrecta del blog será única y definitivamente culpa de ella, porque me ha abandonado cuando más la necesitaba. Bueno, el caso es que ya que he comenzado, tendré que seguir. Creo que iba contando lo maravillosa que era mi casa del pueblo y me faltaba poner una foto de la iglesia, así que os la mostraré. No entiendo esto del blog: Si pongo una foto, lo normal es que salga despues del texto y no arriba. Esto de los blogs lo debe haber inventado algún chino, árabe o eslavo, que creo que escriben empezando por el final.....Bueno, seguiré con mi rollo. Uno de los monumentos de Novella era su fuente. No sé lo que tenía de cautivador, digo tenía porque ya no existe. La "liberamos" de su degradación y procuraremos que luzca en el futuro como en los momentos de máximo esplendor, es decir, como cuando abrevaban las mulas de mi padre (la castaña y la morena, que así se llamaban). Os pongo una foto de la maravillosa fuente, aunque no sé dónde coño saldrá "colocá" en el blog. Lo veis...ya ha vuelto a salir arriba la foto....



Bueno, continuando con las maravillas de mi pueblo, la tercera era la escuela. Le faltaba el encanto de las casas del pueblo, que eran de piedra rojiza del monte y adobe, pero yo la recuerdo (a pesar de no haberla utilizado nunca) con mucho cariño. Era tan pequeño, que no me dejaban entrar en ella y recuerdo haberme encaramado a sus ventanas para ver qué se cocía allí. Recuerdo vagamente unos pupitres, una estufa y una maestra que se llamaba Clara (señorita Clarita, para nosotros). Tenía un pequeño patio, del que lo único que recuerdo de aquellos años (yo tenía dos) es un coche que salía rápidamente del pueblo mientras yo trataba de respirar porque me acababa de tragar un caramelo y me ahogaba por momentos. Debéis entender que el hecho de que en aquellos años saliese un coche de una aldea como Novella era un auténtico acontecimiento, porque casi no había coches en 1957. La razón de ese fenómeno casi antinatural es que en el coche iba mi padre, al cual llevaban a Madrid para operar de úlcera de estómago. Son cosas que no se olvidan ni con dos añitos. Ah, no he puesto foto de la escuela. Ahí va.


Y por hacer un recorrido completo, no puedo olvidar colgar fotos de la balsa y del cementerio, que son los otros "monumentos" de mi pueblo.
Me parece que ya he descubierto el truco de colgar las fotos. Primero colgaré la foto y luego escribiré.