viernes, 1 de septiembre de 2017

ANÉCDOTA CURIOSA

Espero contaros bien ésta anécdota, porque no es fácil, pero deja claro hasta qué punto pueden mezclarse los destinos de la gente y confirma el dicho "este mundo es un pañuelo". Os cuento, para que os pongáis en situación: Reunión con el Director del INEF(Javier Rojo), Secretario del mismo y gerente. El motivo, la integración a todos los efectos del Instituto Nacional de Educación Física  en la Universidad Politécnica de Madrid. Anteriormente, dependía del Consejo Superior de Deportes y era dicho Organismo quien confeccionaba sus nóminas. A partir de ese momento, íbamos a ser nosotros los encargados de gestionarlas y esa era la razón de nuestra reunión.
Nos invitan a comer en las dependencias del INEF y hablamos animadamente para darnos a conocer y comentar el asunto de la "Encomienda de Gestión" que era el nombre asignado a la labor de confeccionar sus nóminas. En un momento dado, el entonces director del INEF me mira y me dice: Yo te conozco de antes, "tu cara me suena". Yo le contesto que su cara tampoco me es desconocida y empezamos entones a intentar descubrir de qué nos "suenan" nuestras respectivas caras. Salen a relucir los estudios, el servicio militar y otras cuarenta cosas, pero en ninguna coinciden lugares comunes que nos ayuden a descubrir el vínculo que los dos buscamos. Un poco hartos ya del asunto, le cuento a Javier una anécdota relacionada un poco con esta situación. Le explico que algo parecido me sucedió días antes en el hospital dónde estaba ingresado mi padre, la Fundación Jiménez Díaz, dónde el médico de guardia, a mi pregunta de ¿Cómo está mi padre?, me responde que está controlado, que tiene algo de insuficiencia respiratoria y que se queda ésa noche ingresado. Además, me añade: Tu cara me suena, pero no sé ahora de qué. Pasa la noche y por la mañana aparece el médico de guardia y le pregunto qué tal ha pasado la noche mi padre. Me contesta :Tu padre ha pasado la noche bien y ya sé de qué te conozco. Te conozco de los Billares Pasajes, en la Glorieta Luca de Tena. Era cierto, lo había conocido allí.
Y aquí llega la anécdota. Estaba contando esto al Director y me dice:  ¡coño! , pues de ahí te conozco yo también. Resulta que él había pisado mucho ese barrio, pues su novia (y actual esposa) vivía en la calle del Ferrocarril y él había conocido a gente de dicho barrio. Derivó nuestra conversación en cualquier cosa, excepto en la encomienda de gestión de las nóminas del INEF. Hablamos de conocidos comunes, anécdotas juveniles y al final resultó una comida más agradable de lo esperado. Tanto es así, que el Secretario del INEF, celoso de nuestra animada conversación, terció en la misma para decir que sus padres no le habían dejado nunca pisar esos lugares (los billares). Nos miramos Javier y yo y aguanté como pude las ganas de decirle: "Quizá si los hubieras pisado, hubieses llegado a Director como Javier". La prudencia triunfó y no contesté a semejante desatino. Por su parte, el dire, un tío muy majo, se dio también cuenta de la metedura de pata de su secretario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario