viernes, 1 de septiembre de 2017

ORFELIO



¡Vaya nombre!......Pues bien, Orfelio Gerardo León García, fue un compañero de colegio y de pupitre que recientemente se ha jubilado. Era para mí un referente. Fue un referente para mí siempre, aunque su ejemplo no me sirvió demasiado. En el colegio destacaba  ya por su inteligencia y por sus dotes de liderazgo. Jugaba a baloncesto, porque era corpulento aunque no excesivamente alto. Entre él y otro compañero, Carlos Zaldo, hacían un tándem bastante completo en el equipo de baloncesto del colegio, que en el curso 69-70, provocó que ganáramos los partidos por muchísimos puntos de diferencia.
Pero no es ahí dónde destacó mi compañero Orfelio, o no solamente ahí. Dejamos de vernos en el Instituto Cervantes, tras el bachiller superior, con dieciséis años. Le perdí la pista durante unos años y casualmente la volví a encontrar ya trabajando en la Universidad dónde llevo 40 encargándome de la Seguridad Social. Ocurrió que, por error, enviaron del Ministerio de Educación (el cual hacía entonces nuestras nóminas) una nómina de la Universidad Autónoma. Con su peculiar nombre, lo identifiqué rápidamente. Resulta que con 22 añitos, era profesor no numerario de Psicología en dicha Universidad. Lo que casi nadie sabrá (y yo intuyo) es la causa que provocó que se dedicase a la docencia y precisamente en esa rama. Estoy seguro de saberlo. Todo empezó en clase de filosofía del Instituto Cervantes, dónde impartía clase una profesora que no puedo olvidar, por su prepotencia y chulería. Se llamaba  Dª  Elvira Sevilla. Pues bien, dicha profesora, aparte los exámenes sorpresa y las evaluaciones con exámenes orales, gustaba experimentar con otras actividades. Entre ellas, inventó, según ella para subir nota, conferencias voluntarias de los alumnos. Orfelio se prestó a ello y decidió impartir una conferencia sobre la droga. Llegó vestido de Sherlock Holmes, con su gorrita y su pipa y creo que nos habló de las drogas.  Al terminar, la profesora nos preguntó nuestra opinión. Todos coincidimos  en que había sido una conferencia muy completa (teníamos 16 años). Pues Bien, ella dijo que esperaba mucho más de Orfelio y que a ella le había parecido bastante deficiente. Esto podría haber sido sólo un opinión, pero no lo fue. Suspendió a Orfelio una evaluación y provocó que no pudiese examinarse en Junio de la reválida de 6º. Imagino que eso debió quedar grabado en mi compañero y quizá fuese esa la razón de su posterior dedicación a la psicología, rama en la que ha destacado, publicando multitud de libros.
Me hubiera gustado volver a verlo, pero prefiero recordarlo tal y cómo lo conocí. De hecho, he vuelto a verlo en foto, con motivo del homenaje que le han dado sus compañero de la Facultad de Psicología de la U. Autónoma. Me hace pensar que los demás me ven como yo le veo a él, una persona adulta( por no decir mayor) y eso me deprime un poco.
Orfelio y yo en el patio del Colegio Menéndez y Pelayo - mayo 1970

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