viernes, 4 de mayo de 2018

REZOS EN FAMILIA

Nuestra familia ha sido y es muy religiosa. Yo no lo soy tanto, pero intento relatar aquí momentos de mi vida que de alguna manera no marcaron a todos.
No sé qué Papa de la Iglesia católica, inventó un slogan que se hizo famoso hace 40 años: "La familia que reza unida, permanece unida". Mi madre, que se lo tomaba todo al pie de la letra, sobre todo aquello que decían los papas, estableció la norma de rezar el rosario todos los días de la semana en familia. Es un recuerdo agridulce, porque constituía más una obligación que otra cosa.
Nos reuníamos los habitantes de las dos casas, la nuestra y la de mi tío y primos hermanos, que vivían en el 3º B. No había día que entre los participantes no hubiese más de uno que acabase dormido, casi siempre mi tío Félix, porque era un verdadero sacrificio no hacerlo después de un día de trabajo (y no me refiero a mi persona, porque yo era bastante jovencito y no trabajaba). Eso sí, recuerdo muchas cosas de aquellos días, entre ellas, que cada día de la semana se rezaban 5 misterios, a modo de meditación. Cada misterio iba seguido de un padre nuestro y diez avemarías y tras ellos, se rezaba una "Letanía". Los lunes y sábados se rezaban los "misterios gozosos". Los martes y viernes, los "dolorosos". Los miércoles y domingos, los" misterios gloriosos" y los jueves, los "misterios luminosos" (esto lo he leído en internet, pero a mí no me suena que los de los jueves se llamasen los  misterios luminosos).
Yo me llegué a aprender los misterios. Me los sabía todos, porque a veces me tocaba ser el director del rosario. Incluso llegué a aprender la "letanía", que ponía punto y final a cada rezo . No recuerdo tampoco cómo dejamos de cumplir con esa costumbre, pero sí sé que duró varios meses (no sé si algún año)  y sé que sirvió para afianzar vínculos familiares que de otra forma quizá no hubiesen existido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario