De mis cuatro hermanas, tres trabajaron en cafés la estrella. La fábrica estaba entonces ubicada en el paseo de las delicias 110. Entonces no pertenecía a la multinacional NESTLË, sino que era una empresa familiar, llamada Herederos de Gómez Tejedor S.A. Primero empezaron a trabajar allí mi hermana Pilar y mi hermana Milagros. La primera en la fábrica y la segunda en la oficina. Estuvieron trabajando allí hasta que se casaron, porque entonces era común dejar el trabajo en el momento de contraer matrimonio (¡que error!). Mi hermana Pili se fue a trabajar a una sucursal de Estándar Eléctrica. La filial se llamaba CITESA. Entonces entró en Cafés la Estrella mi otra hermana, Loli, que ha trabajado allí hasta que se jubiló hace poco. El último de la familia que trabaja allí es mi sobrino Pablo. Es algo inherente a la familia trabajar en esa empresa.
Esta familia ha sido cafetera casi por obligación. Mi infancia está vinculada al muñeco más famoso de la empresa. Hubo tiempo en que fuimos parte de la propaganda de ventas. Recuerdo a toda la familia haciendo este muñeco, compuesto por cinco o seis piezas: zapatitos rojos, sombrero amarillo con franja azul y tapa/cara que había que unir a la parte posterior del cuerpo, que era un grano de café (por supuesto). Venían desmontados en una gran caja de 500 ejemplares. No había nadie de la familia que se salvase de colaborar en el montaje. Imagino que nos darían dos duros por montar muñequitos hasta altas horas de la noche, pero en mil novecientos sesenta y tantos no era fácil renunciar a una ayudita para la economía familiar. ¡Cómo han cambiado los tiempos!.
HE AQUÍ EL MUÑEQUITO EN CUESTIÓN:


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