jueves, 30 de noviembre de 2017

MI NEURÓLOGA - ANA HERRERA



Con el paso de los años, surgen a menudo problemas físicos de cualquier índole. En mi caso, el problema surgió en el mes de octubre del año 2013, aunque, al parecer, venía de algunos años antes, según me explicó mi neuróloga.
Comenzó una noche, en la cual me ví sorprendido por un fuerte pinchazo en la parte izquierdas de mi cara, el cual hizo que despertase súbitamente. Me incorporé y el dolor desapareció. Volví a costarme y el dolor apareció en dos o tres ocasiones más, por lo cual decidí levantarme de la cama antes de lo previsto.
Pensé que era algo relacionado con mis muelas y busqué un odontólogo de urgencia (era domingo por la mañana), pero me dijo que no tenía nada que ver con la boca y me remitió al neurólogo. Fui el lunes a la doctora de mi trabajo y también me remitió al neurólogo. Insistí y fui a mi médico de cabecera, el cual me dijo que fuese al neurólogo. También fui a mi dentista, el cual me miró, confirmando que no era de la boca y me remitió al neurólogo. Dicho todo esto................. decidí ir al neurólogo.
En el neurólogo, me "recetaron" multitud de pruebas, desde resonancia magnética hasta pruebas de movilidad muscular, del oído y de la vista, Las pruebas dieron como resultado "lesiones desmielizantes". Al año siguiente, dado que el día 14 de enero a las siete de la tarde exactamente me dio un fuerte pinchazo en la cara, fui de nuevo al neurólogo y me "encargó" una punción lumbar, cosa que no me dio muy buena "espina". Afortunadamente, el resultado no ofreció un resultado negativo y me dieron de alta hospitalaria al día siguiente. Lo hizo una doctora (que no era entonces mi neuróloga) llamada ANA HERRERA.
Al contar a mi compañero de trabajo, José  Gil, mis peripecias, le conté lo de la doctora. Curiosamente era la misma doctora que le trataba   a él desde hacía tiempo y me contó lo amable y buena doctora que era. Incluso me comentó: "a ver si va a ser familia tuya con ese apellido". Yo contesté: "como si no hubiera más HERRERA en el mundo".
Pasó el tiempo y mi hermana Loli me aconsejó pedir otra opinión respecto a mis" neuralgias de trigémino" y me dijo que la hija de Aurelio y Adoración era neuróloga y me podía ver.
Pues bien, resultó que Ana Herrera, era la hija de Aurelio y Adoración y desde entonces es mi neuróloga. ¡Que pequeño es el mundo!
 

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