No sé si a vosotros también os ocurre, pero a mi, escuchar canciones antiguas, me transporta a mis años más jóvenes.
Mi mujer me acusa de vivir mucho en el pasado, cosa que puede ser un poco cierta, pero no puedo reprimir la agradable sensación de verme otra vez con doce o catorce años, jugando al billar o al futbolín en los billares de la calle Tortosa (hoy calle de acceso al tren de alta velocidad "AVE" de la estación de Atocha.
No es la primera vez que me veo jugando a las máquinas de "petaco", infinitamente más entretenidas que cualquier juego de ordenador, mientras escucho a Mott the Hoople y su canción "All the Young dudes", la cual hace poco descubrí que había compuesto David Bowie".
Tuve la suerte de que los billares a los que iba, eran lo más de lo más en cuanto a música de referencia de los años 60 y 70. Por alguna razón que desconozco, a la máquina de discos, llegaban los éxitos de conjuntos "noveles", como los Beatles, los Rollings y otros cantantes casi desconocidos entonces en España, como una tal Janes Joplin, que cantaba una canción que a mí me gustaba mucho: Mercedes Benz. También me gustaba mucho un cantante que se llamaba Eric Clapton y una canción que se llamaba "Layla". Uno de mis favoritos era Rod Stewart y su canción "Maggie Mae". También descubrí el sonido Filadelfia, los inicios de Michael Jackson, que cantaba con sus hermanos y una multitud de conjuntos y solistas que dejaron huella en años posteriores. Tengo entendído que era un joven que viajaba asiduamente a Londres quien surtía de discos a los billares.
El encargado de los billares se llamaba Amador. Lo recuerdo con cariño por su talante bondadoso, que le llevaba de vez en cuando a dejarse engañar cuando le decíamos que alguna máquina o el futbolín se habían tragado nuestra moneda y él nos regalaba la partida.
Los billares eran para mí una visita obligada tras salir del colegio, el cual distaba tan sólo ciento cincuenta metros de los "billarines". Mi afición por la música empezó allí y os aseguro que no era la música habitual en la España de los años 60. En España sólo se oía a Manolo Escobar (entre los clásicos) y entre los modernos, conjuntos como "el dúo dinámico", los Sirex y los Mustang.
La música y el futbolín, hacían que el tiempo transcurriera sin darme cuenta y que se me pasase la hora de volver a casa e incluso una vez, habiéndome acordado de volver a casa, me diese cuenta de que había dejado mi cartera bajo el futbolín. Entonces me tocaba engañar a mi madre diciéndole que había olvidado mi cartera en el cole y tenía que salir corriendo de vuelta a los billares para recuperarla.
En una ocasión, se me hizo de noche en los billares y mi madre, guiada por esa intuición que sólo las madres tienen, me buscó allí y me encontró jugando. No recuerdo que me castigase por ello, pero muchas veces me viene a la cabeza lo mal que lo tuvo que pasar hasta encontrarme. Tampoco me reprochó nunca que le "sisara" del bolso alguna moneda para mis maquinitas. Es algo que me hubiese gustado hablar con ella y que me pesa no haber hecho nunca.
Los billares Tortosa, fueron parte importante de mi juventud y necesitaba dedicarles un capítulo, aunque sea corto. Os pondría una foto de los billares, pero hace más de 30 años que es una tienda de electrodomésticos.

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